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jueves, 12 de julio de 2012

Un día de verano

En un caluroso día de verano un niño decidió ir a nadar a la laguna que había detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y mientras nadaba feliz, no se dio cuenta de que un cocodrilo se le acercaba.

Su madre desde a ventana de su casa vio con horror lo que estaba sucediendo. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía. Oyéndola, el niño se alarmó y se volvió nadando hacia su madre.

Pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la madre cogió al niño por sus brazos justo cuando el reptil le agarraba las piernas. La mujer asía con determinación, con toda la fuerza de su corazón.

El cocodrilo era más fuerte, pero la madre era mucho más apasionada y su amor no la abandonaba.

Un señor que escuchó los gritos se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al cocodrilo.

El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aún pudo llegar a caminar. Cuando salió del trauma, un periodista le preguntó al niño si querría enseñarle las cicatrices de sus pies.

El niño levantó la colcha y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se remangó las mangas y señalando hacia las cicatrices en sus brazos le dijo: "Pero las que usted debe ver son éstas".

Eran las marcas de las uñas de su madre que habían presionado con fuerza. "Las tengo porque mamá no me soltó y me salvó la vida".

sábado, 19 de junio de 2010

Un cocodrilo en el río

Un caluroso día de verano, un niño fue a tomar un baño en el río que había al lado de su casa. Mientras chapoteaba en el agua, se le acercó un cocodrilo sin que él lo notase.

Desde la ventana de casa, su madre, aterrorizada, sí se dio cuenta, de modo que salió corriendo hacia su hijo, advirtiéndole a gritos del peligro. Cuando llegó a la orilla, era demasiado tarde: el cocodrilo había agarrado las piernas del niño. Sin embargo, la madre agarró sus brazos, asiéndolos con fuerza y determinación. El cocodrilo era más fuerte que ella, pero el amor de la madre le hacía no soltarlo.

Un cazador que caminaba próximo al río escuchó los gritos, y se acercó corriendo; al ver la escena, tomó su escopeta y, de un disparo, mató al cocodrilo.

El niño sobrevivió, pero fue sometido a varias operaciones; aun así, pudo llegar a caminar.

Conocido el caso, un periodista quiso hacerle una entrevista y en determinado momento le preguntó si podría ver las cicatrices de sus piernas. El niño se las mostró, pero a continuación se remangó para mostrarle las marcas de sus brazos, donde su madre habá presionado con fuerza, diciendo:
- Estas cicatrices son las que tengo porque mamá no me soltó y me salvó la vida.